Energía y producción en el oeste formoseño

YACIMIENTO PALMAR LARGO: REFSA HIDROCARBUROS INCORPORÓ UN SISTEMA DE BOMBEO MECÁNICO PARA OPTIMIZAR LA EXTRACCIÓN

La empresa REFSA Hidrocarburos puso en marcha un nuevo sistema en el pozo PROA 3. Buscan mejorar la eficiencia en un yacimiento maduro y sostener la producción en un contexto de altos costos.



La empresa REFSA Hidrocarburos incorporó un sistema de bombeo mecánico en el pozo PROA 3 del Yacimiento Palmar Largo, como parte de una estrategia para optimizar la extracción y mantener la actividad hidrocarburífera en la provincia.


El gerente de la firma, Silvio Basabes, explicó que la intervención implicó reemplazar el sistema ?jet pump? por uno de bombeo mecánico, una tecnología más adecuada para yacimientos maduros. Según detalló, este método permite una extracción más controlada, reduciendo el impacto sobre el reservorio y favoreciendo su recuperación a largo plazo.


La implementación se concretó tras un proceso de ?workover?, que incluyó la limpieza profunda del pozo, el cual se encontraba inactivo por obstrucciones. A partir de estos trabajos, se estima que el PROA 3 alcance una profundidad de entre 3.500 y 3.700 metros y pueda reincorporarse a la producción en las próximas semanas.


Actualmente, el yacimiento cuenta con 12 pozos activos que generan alrededor de 75 metros cúbicos diarios, aunque con un elevado porcentaje de agua (97%), lo que reduce el volumen efectivo de petróleo extraído.


En paralelo, desde la empresa señalaron que la operación enfrenta un escenario complejo por los altos costos de producción y logística, especialmente en comparación con desarrollos como Vaca Muerta. A esto se suma el cierre de la refinería Refinor, que obligó a redireccionar la comercialización hacia mercados más lejanos, incrementando los costos de transporte.


Finalmente, Basabes remarcó que el objetivo inmediato es sostener la producción y preservar los puestos de trabajo. No obstante, advirtió que un eventual crecimiento de la actividad requerirá inversiones privadas para nuevas perforaciones, con costos estimados en al menos 20 millones de dólares por pozo.