Crisis energética en puerta

TRAS EL FRACASO DE LA SUBASTA DE GNL, AUMENTA LA INCERTIDUMBRE POR EL GAS EN TODO EL PAÍS Y APUNTAN AL GOBIERNO NACIONAL

El intento fallido del Gobierno para definir la compra de gas importado encendió alarmas en todo el país. Sin oferentes y con precios cuestionados, crece la preocupación por el abastecimiento de cara al invierno, con impacto potencial en hogares, industrias y tarifas.



El fallido intento del Gobierno nacional de avanzar con una subasta para definir la compra de GNL (gas natural licuado) encendió alertas en todo el país, en medio de la incertidumbre por el abastecimiento energético de cara al invierno. La medida, impulsada desde la Secretaría de Energía a cargo de María Tettamanti, no logró captar el interés de los principales actores del mercado y dejó sin respuesta una pregunta clave: cuánto gas habrá disponible y a qué precio en las semanas de mayor demanda.

La compulsa, ejecutada a través de la empresa estatal ENARSA, buscaba conocer la demanda de importación entre el 16 y el 31 de mayo. Sin embargo, la falta de oferentes obligó a declarar nulo el proceso, lo que profundizó el desconcierto tanto en el sector industrial como en las distribuidoras y generadoras eléctricas en distintas provincias.

El esquema planteado proponía un valor de entre 19 y 20 dólares por millón de BTU, muy por encima del precio del gas local, lo que generó rechazo inmediato. En regiones con fuerte actividad industrial, advirtieron que ese costo podría acelerar cierres de plantas, mientras que distribuidoras del interior plantearon dudas sobre la posibilidad de trasladar ese precio a los usuarios residenciales sin impacto social.

A nivel federal, la preocupación se amplifica: provincias del norte y del interior profundo, donde el acceso al gas ya presenta limitaciones estructurales, temen un escenario de restricciones o encarecimiento que afecte tanto a hogares como a economías regionales. La incertidumbre también alcanza al sistema eléctrico, donde la mayor demanda podría obligar a recurrir a combustibles más caros si no se garantiza el suministro.

En el único segmento donde hubo movimiento, la compañía administradora del mercado eléctrico, CAMMESA, solicitó gas para generación, priorizando costos frente al uso de gasoil. Sin embargo, ese dato aislado no logró compensar el vacío general del proceso.

El trasfondo expone un cambio en la estrategia oficial: trasladar parte del costo del GNL importado al sector privado en un contexto de quita de subsidios. Pero la falta de coordinación y previsión en la implementación deja abierta la posibilidad de tensiones en el abastecimiento justo cuando se acerca el período de mayor consumo.

Con la ventana de contratación de barcos de GNL a punto de cerrarse y temperaturas en descenso en todo el país, crece la incertidumbre sobre cómo se garantizará el suministro energético en los próximos meses. Mientras tanto, distintos sectores coinciden en que el margen de maniobra es cada vez más acotado y que las decisiones que se tomen en las próximas semanas serán determinantes para evitar un impacto generalizado.